La muchacha se miró al espejo, tenía magulladuras por todo el cuerpo. ¿Qué había pasado? ¿Una mala noche? ¿Una persona que la odiaba? No. En realidad, todas aquellas heridas habían sido probocadas por sus amigos, por todas aquellas personas a las que ella consideraba seres queridos. Dejó escapar un grito ahogado al ver su curpo desnudo lleno de arañazos, cortes, moratones... No lo pudo soportar más, y se dejó caer al suelo, llorando.
Puede que no se vean, pero las heridas más profundas que tenemos nos las han hecho esos seres queridos. Amigos que nos han traicionado, amores que nos han tratado mal, incluso familiares que ni siquiera tenían intencion de hacerte daño. Pero lo hacen, porque somos personas que sufrimos por los demás, y si no lo hicieramos nos sentiriamos vacíos, sin nada en nuestro interior, como si estubieramos huecos.
Pero ahora, yo me pongo a pensar... ¿De verdad vale la pena llorar por haber perdido a una persona que no nos ha tratado bien? ¿Llorar por alguien que nos ha enseñado lo poco que valemos nosotros para ellos? Respuesta bastante sencilla: NO. No, porque como me dijo una vez un sabio amigo: "No llores por nadie, porque quien te quiere no te hará llorar nunca".
Muy bueno tu pensamiento. Y también bastante realista. Al final lo mejor es aplicarse la última frase y no llorar por quienes nos hacen daño ^^
ResponderEliminarUn saludo.
Hay que quererse a uno mismo y despertar de la rabia a uno mismo para luchar en la vida.
ResponderEliminarLa última frase es muy cierta